Desde un lado se perciben mejor las cosas. Mirar las fiestas tradicionales a través de la cámara es una forma de participar entre bambalinas. Me gusta observar a los que desfilan, o bailan y actúan para su propio disfrute. Es un reto poder capturar el bullicio, la música, los olores de la comida callejera, la alegría en las caras, el brillo de los ojos y la pasión con que se entrega la gente a antiguos rituales que trascienden la mera diversión. Las fiestas tradicionales son también un regreso a la infancia, y una repetición del ciclo anual que a través de las estaciones, nos lleva a celebrar las diferentes etapas de la vida.

2 Comentarios

  1. Lola excelente por esta nueva estrategia a darse a conocer en los nuevos momentos sociales para disfrutar de las novedades fotográficas ,Ánimo y adelante.

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