Cualquier paisaje es un trozo de memoria. El  paso por el tiempo y los espacios han dejado una huella en mí formada por todos los colores, los sonidos, los perfumes y también las emocines que se generaron en cada momento y en cada lugar. Siempre me ha parecido un error quitar el color a las fotos de paisajes, como si dejáramos planos, o vacíos, trozos de vida que están llenos de maticies.

Durante un tiempo he buscado en el B&N la posibilidad de evocación que dan las luces y las sombras, pero ha llegado el momento de recuperar el color. Covid19 demuestra que la vida son ciclos  y cuando todo pinta oscuro lo mejor es agarrarse de nuevo a los brillos y  los colores.  A través de la niebla vuelve la luz.

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