Ahora salir de la ciudad me lleva a la infancia. A aquellos domingos de excursión por el campo para oxigenarse y tomar el sol, incluso en invierno con lluvia o frío. Me gusta levantar la mirada al cielo buscando el horizonte, sentirme muy pequeña ante la inmensidad del espacio, respirar el aire fresco y limpio para recobrar energía.

Todo eso sigue haciendo que me sienta una  partícula del tejido vivo que envuelve la Tierra. El medio rural me resulta íntimo y acogedor.  También cultivar mi huerta y cocinar las verduras que a cambio ella me regalaba fué durante un tiempo un placer que me llenaba de bienestar y salud.

La Agricultura ha sido el origen de todas las civilizaciones. Acumular tierras era la riqueza que permitía el progreso. Me pregunto qué será de la humanidad cuando la Tierra se revele frente a la irresponabilidad de los gobiernos y no quiera producir nada.

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