Sin ella no hay vida. Porque a fin de cuentas los humanos somos de agua.

La hemos convertido en el bien más injustamente repartido y en fuente de problemas para el futuro desarrollo sobre La Tierra.

Pero ella siempre es igual y tan diferente. En cada gota única, un arcoiris.

Está hecha para mirarla y pensar, para dejarla pasar mientras lava los recurdos y arrastra la nostalgia.

A veces arrasa su camino, o a veces llueve, empapa  y fecunda.

Hace de espejo para montañas y estrellas. Nos baña, calma la sed, riega las huertas.

Se deja navegar.  Yo quisiera ser agua. Pero soy tierra.

 

 

4 Comentarios

  1. Momentos de piel de gallina… de profunda admiración y agradecimiento por esa forma tan delicada y profunda de mostrarnos con tus reflexiones, lo que es casi nuestro día a día, lo que somos nosotros y lo que no somos…

    Y con tus recuerdos y fotografías, apenas sin darme cuenta, me he visto transportada a la terreta que vivió mi niñez y con la que fui feliz. He revivido el enorme gozo de cuando nos recorría la refrescante aunque escasa agua con la que nos salpicábamos, sin ser aún conscientes de su riqueza…
    He disfrutado con tus fotos y has convertido en belleza el abandono.

    Gracias Lola y Felicidades!!

    • Muchas gracias Asun. Ya ves que no tengo ninguna intención en mis fotos. Eso no se si las hace inocentes o banales, pero me alegra que te hagan disfrutar.

  2. Tus fotos son maravillosas y los que te seguimos observamos tu evolución sacando del entorno lo que con tanta brillantez sabes expresar por medio de tus relatos. ¡Ánimo! lo importante ya lo has hecho, iniciar este proyecto y día a día enriquecerte con él. ¡Enhorabuena!

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